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Domingo, 26 de marzo de 2006

Números y numeraciones

Siempre pensé que el rechazo de gringos e ingleses al sistema métrico
decimal se debió a un berrinche, pues el honor de haber medido la diez
millonésima parte del cuadrante terrestre se endilga a los franceses.

De niño yo me habría percatado por qué era tan fácil sacar cuentas
cuando me mandaban a comprarle huevos a doña Emma. Ella los vendía por
docena, y yo había visto que el 12 tiene cuatro divisores, 2, 3, 4 y
6; en tanto que el 10 solo tiene 2 y 5. Pero no tenía cómo saber que
eso se relacionaba con la escritura misma de los números.

Hace poco, cuando estábamos construyendo la casa, el maestro de obras
discutía conmigo acerca de los clósets. "Calcúlelos como de 40 ó de 60
centímetros" me dijo, "porque las láminas vienen en pies, y para que
no se desperdicie hay que sacar mitades o tercias".

Reaccioné con torpeza: "Las láminas tienen 4 pies de ancho... ¿Cómo
pretende sacar tercios de 4 pies? ¡Sería 1.333...!" Pero al momento
entendí que si un pie son 12 pulgadas, un tercio son 4 pulgadas. Es
decir, la tercera parte del ancho de la lámina serían 12 más 4... 16
pulgadas.

A un pie se le pueden sacar mitades, tercias, cuartas y sextas, como a
las docenas de huevos. ¡Y a las pulgadas se les pueden sacar mitades,
cuartos, octavos, dieciseisavos, etc.! La precisión que uno quiera...

No quiero con esto decir que nuestros litros, metros y gramos sean
inútiles, solo que el viejo sistema de los rebeldes -con sus onzas,
libras y yardas- tiene profunda lógica matemática: una base óptima
para la numeración.

La nuestra es diez porque así lo decidieron los árabes cuando
inventaron la notación en que cada dígito vale distinto según la
posición que ocupe: unidades, decenas, centenas, etc. Los
tátara-tátaras de Sadam Husein escogieron una base intuitiva: cuántos
dedos tienen las manos. Pero no es la mejor aritméticamente hablando,
y tampoco tecnológicamente hablando. Los abuelitos de Bill Gates
-Turing o von Newman- adoptaron la base 2 (el sistema binario) porque
las computadoras están hechas de bits que están prendidos o apagados.

En binario, 2 se escribe "10", y por eso la frase del encabezado tiene
sentido. Este sistema de numeración es de hecho una excelente metáfora
de la sociedad contemporánea. Una parte de nosotros poco a poco se
consume en la matriz binaria; otra se resiste o es marginada.

Mucho se especuló -Leibnitz por ejemplo- sobre si la matemática es el
lenguaje de Dios. Bella entretención que exigiría en todo caso unas
terribles peticiones de principio. Por ejemplo, que si los miembros de
La Trinidad hubieran vendido huevos, nosotros tendríamos seis dedos en
cada mano.

Por: Alberto González | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

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